Leer la Biblia en un POD ha sido una muy buena experiencia. Caminar acompañado en la lectura te anima a mantenerte constante y a no dejarla, porque sabes que hay otras personas avanzando contigo en la misma lectura. Compartir lo que Dios nos habla cada día edifica mucho, tanto cuando uno comparte como cuando lee lo que Dios está haciendo en el corazón de los demás. Cada aportación suma y fortalece la fe.
